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¿Qué hacer con mi empresa?

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¿Por qué acudir a otros?

Las respuestas a la pregunta de partida pueden ser tantas como las necesidades que tienen las organizaciones. Si hacemos una comparación entre una empresa y un ser humano, nos encontraremos con que, normalmente, solicitamos ayuda de otros cuando tenemos ciertas clases de problemas y/o necesidades.

Comencemos por los problemas:

  • Problemas de salud, acudimos al médico;
  • Problemas de funcionamiento psicológico, nos vemos con un psicólogo o con un psiquiatra;
  • Problemas para relacionarnos con los otros, asistimos a terapia familiar, matrimonial;

Ahora hablemos de necesidades:

  • Adquirir algo que no tenemos, vamos a la tienda;
  • Hacer algo que no sabemos, llamamos al plomero, al carpintero, al mecánico;
  • Aprender algo nuevo: nos inscribimos en un instituto educativo.

¿Cuáles son los problemas y necesidades de la empresa?

Ahora bien, haciendo un paralelismo, podemos encontrarnos en nuestra empresa con varias de estas situaciones, que requieren o demandan de la ayuda de alguien externo:

  • Tenemos un problema y no sabemos cuál es: parece que es un asunto de finanzas, entonces llamamos a un auditor;
  • Sabemos cuál es el problema, pero no sabemos realmente cómo solucionarlo: es un asunto de informática, contactamos al experto en el área;
  • Queremos que algún miembro de nuestro personal aprenda algo nuevo: si no contamos con el experto que pueda dar esta formación profesional, contratamos a quien brinde el servicio, sea persona o empresa.

Todo esto está muy bien, tenemos claro el problema y/o necesidad; pero hay ocasiones en que no es así, hay un punto ciego y, entonces, sucede que:

  • No sabemos si tenemos un problema, pero lo sospechamos;
  • No nos hemos dado cuenta siquiera de que tenemos un problema;
  • Queremos expandirnos, cambiar de ramo o reinvertir, y no sabemos qué rumbo tomar.

En todos estos casos, e incluso en algunos de los mencionados antes, muy seguramente vamos a requerir de la participación de un consultor, mentor o asesor empresarial.

¿Quién es y qué hace un consultor o asesor empresarial?

Un consultor o asesor es, ante todo, un profesional independiente de altísimo nivel, reconocido como experto en una determinada área; es lo que se puede decir una autoridad en la materia, ya sea economía, finanzas, informática, marketing, entre otras. Por ello, los servicios de este asesor empresarial son solicitados por organizaciones que consideran requieren solucionar un problema o dar respuesta a una necesidad específica.

Sin embargo, un asesor empresarial es algo más que un experto en su área; es una persona que también tiene ciertas habilidades y competencias, como capacidad organizativa y habilidades estratégica, buen planificador y organizador, destrezas comunicativas y logísticas, es entusiasta y sabe cómo llegar a los demás; además, debe ser muy observador y analítico, para comprender la realidad de la situación con respecto a la cual va a dar sus orientaciones.

Diferencias entre mentor, asesor y consultor

Hasta los momentos hemos hablado indistintamente del consultor y el asesor, y no hemos mencionado al mentor; pero, en este punto, cabe preguntarse: ¿hay diferencias entre unos y otros? Hay diversas acepciones con respecto a estos términos; diversos autores otorgan funciones particulares a unos y otros, los definen en ocasiones como sinónimos y en otras establecen diferencias:

  • Un consultor es, básicamente, alguien a quien se le consulta con respecto a temas o asuntos muy puntuales, como por ejemplo, una inversión que va a realizar la organización; en tal sentido, el consultor es un perito, un experto que fundamentalmente responde a las dudas planteadas y no tiene por qué ir más allá.
  • La labor del asesor es un poco más amplia y su intervención generalizada e, incluso, constante; el asesor permanece cierto tiempo dentro de la organización o al lado de esta y de su gerencia, orientando, aconsejando y guiando sobre los objetivos y metas, las acciones y estrategias, los recursos, entre otros. El asesor es un estratega y, por tanto, ayuda a la organización a alinearse en función de su propia visión.
  • El mentor, en su acepción original, es una clase de maestro, un guía espiritual en el más amplio sentido de la palabra. Es como ese personaje sabio de las películas que ayuda al protagonista a lo largo de su evolución y tiene siempre una palabra o una frase adecuada, para que este puede descubrir por sí mismo su verdad. El mentor es, además, un modelo de cualidades humanas; por tanto, el mentor acompaña a la gerencia no con respecto a un proyecto o necesidad, sino en diversos momentos.

Resumiendo: un mentor es un consejero espiritual; un consultor es un experto que da respuestas puntuales; un asesor es un guía, desarrollador y acompañante de proyectos; aunque muy posiblemente, en la práctica, todos tienen un poco de los otros, y podemos contar con un mentor que sea también un asesor y consultor. Más allá de las diferencias conceptuales, el aporte que nos pueden brindar cada uno de ellos es lo que importa.

¿Por qué un mentor o asesor empresarial?

El mundo cambia muchísimo, todos los días. Hace unos años, poco más de una década, existían solo algunas de las redes sociales que conocemos y no ostentaban la importancia tan determinante que tienen hoy día para las organizaciones y su supervivencia en el mercado. Por ende, si en nuestra empresa no sabíamos nada del manejo de las mismas, tal vez no afectaba tanto; por lo mismo, no existía un asesor en materia de redes sociales, o sus servicios no eran tan requeridos. Ahora sí, hay empresas que asesoran al respecto y también las outsourcing que se subcontratan para tal tarea.

Por otra parte, en nuestro día a día, en nuestro accionar como organización, se presentan también situaciones ante las que no sabemos cómo actuar y requerimos esa opinión experta o esa voz amiga que nos digan lo que hacer, cómo hacerlo, si no sabemos, o si lo estamos haciendo bien, incluso, para también sentirnos satisfechos con nosotros mismos y reconocidos en nuestros logros. A veces necesitamos vernos en otros para poder vernos mejor, comprendernos y hasta evaluarnos. Por eso y muchas otras cosas, siempre hace falta alguien más junto a nosotros: un asesor o un mentor empresarial.

https://www.businessconsulting.cl/que-funciones-desempena-un-consultor-de-empresas/
https://www.businessconsulting.cl/como-saber-si-necesitas-un-mentor/
https://www.businessconsulting.cl/los-grandes-beneficios-de-contar-con-un-asesor-empresarial/

Andrés Luco
Andrés Luco
Ingeniero Civil Industrial, Pontificia Universidad Católica de Chile. MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez. PDE Universidad de Los Andes. Socio fundador de Business Consulting.